Jolgorio y tristeza en Pacho Viejo

• Cientos hacen fila para entrar al penal a ver sus familiares

 

• Venden artesanía en las afueras y lloran desgracia de internos

 

 

 

Estefania Quino.- El penal de Pacho Viejo recibe entre 500 y 800 visitas cada domingo, así lo informa el delegado del Cereso, Juan Rosas. Los familiares de los internos llegan desde las 8 de la mañana hacen una enorme fila y son sometidos a una ardua revisión y hasta el color de su ropa debe mantenerse dentro de las normas, sólo se pueden entrar con colores claros a excepción del beige. Los visitantes van desde niños, madres, señores, jóvenes, que llegan con la finalidad de poder ver al interno y brindarle un poco de apoyo así como comida, ropa y dinero.

 

Tal es el caso de Pedro Osegeda, quien visita a su hermano, con gran tristeza habla de la injusticia que ha cometido la ley, pues el señor Manuel Osegueda, hermano del entrevistado de 70 años de edad, fue acusado de haber atropellado a una niña y desde hace más de un año se encuentra recluido en el penal. Pedro afirma que su hermano es inocente y le duele saber que la salud de Manuel empeora con el tiempo, pues cada domingo que va a visitarlo trata de llevarle alimento y libros, para poder  reanimarlo, pero afirma cada vez está peor, esto debido a su edad. “Pero aunque sea en el patio gris, puedo ver a mi hermano, nos reunimos varios familiares y no podemos hacer nada más que darle un poquito de tranquilidad”, dice el señor Osegueda.

 

Otro caso es el de la señora Serrano, quien prefiere no entrar al Cereso. Ella espera afuera sólo entra su hija María a visitar a su marido. La señora elige no entrar pues no le gusta que le hagan tantas revisiones y menos cuando se trata de quitarse la ropa, asegura no está acostumbrada a ese trato, además asegura que para ella es más fácil apoyar a su hija cuando ésta sale del penal, pues la tristeza de dejar a su marido es muy grande. “Uno no puede hacer nada y es una impotencia, mi yerno está interno porque nosotros no tuvimos el dinero suficiente para pagarle un buen abogado y ahora sólo le queda a mi hija, darle ánimos”. La señora Serrano y su hija viajan desde Teocelo cada domingo.

 

También se vende artesanía en las afueras del Cereso, hay una pequeña muestra de varios trabajos que han fabricado los reclusos, que van desde, cinturones, lámparas de papel maché, y algunas artesanías elaboradas con palma, tela, y materiales reciclables, la exhibición está a la venta con la finalidad de que los reos, reciban una ayuda económica. 

 

Norma Morales comenta: “Mi esposo está dentro del penal desde hace 2 años, y yo estoy aquí encargada de la venta de los productos que elaboran los internos en los talleres del Cereso, donde hacen trabajos de artesanía y laudería con la finalidad de ayudar un poquito en la economía de los que están adentro”.

 

La señora Norma menciona que los domingos se vende muy poquito, pero afirma que cuando se hacen exposiciones en algún centro de Xalapa u otra parte de la República les va muy bien, “el próximo mes se mandarán los trabajos a la cuidad de México para una exposición, y esperemos que sí se logren vender”, afirma es una buena retribución social y económica para los reclusos.

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