De nuevo el Nacimiento Viviente
Inicia una temporada más de El Nacimiento Viviente, del director Abraham Oceransky, del 22 de diciembre al 10 de enero en el teatro La Libertad, ubicado en Ignacio de la Llave dentro de la Plaza Manos Veracruzanas, con dos funciones diarias, a las 18:00 y 19:30 horas.
Entrevistado en las instalaciones de Política en Cable, Oceransky mencionó que este es el sexto año que El Nacimiento Viviente se monta, uno de los espectáculos mas vistos en la historia de Veracruz, visitado por personas de diferentes partes de la República y del extranjero.
Aclaró que este año habrá modificaciones, tratando de que el público esté más cómodo en comparación con años anteriores, y esté cálido, tomando en cuenta la temporada de fríos. Estas fueron algunas de las preguntas que respondió en el estudio.
– Seis años se dice fácil, pero se requiere de mucho esfuerzo. ¿Cuéntanos cómo es el trabajo y la preparación que cada año realizan?
– Esta obra tiene más de 20 actores y junto con el equipo técnico hacemos un total de 40 personas que trabajamos para este espectáculo, el cual no tiene como finalidad lucrar, porque en ninguno de estos años hemos ganado dinero. Tenemos el placer de hacerlo para toda la comunidad porque pensamos que en esta época, en donde todo es tan difícil, el público debe de tener algo que lo cure, que lo ayude, que le mitigue el peso de lo difícil que es este modo de vivir; estamos en una época difícil y debemos dar espectáculos que ayuden, que den recreación y aprendizaje de curación, y sobre todo de fe.
En cuanto a la preparación, es muy grande, porque debemos montar una obra que requiere de cantos, de bailes y de casi 60 vestuarios; los actores se tienen que parecer a los personajes tomando como referencia las ilustraciones antiguas como: los santos, San José, la Virgen, etcétera.
La verdad es que me pongo muy feliz cuando hacemos la obra, por =que llega gente de todo nivel social, de todas las culturas, de todas la edades; así como pueden llegar personas invidentes, pueden llegar personas que vean más de lo normal; así como han llegado monjas, sacerdotes y personas religiosas, llegan gente que no creen en nada y esto para mí es una maravilla.
– ¿Seis años de representar esta obra, ya es como una tradición?
– Sí, esta obra es una tradición que Veracruz ha acogido muy bien, además han salido notas en el extranjero, en algunas partes de Europa y Estados Unidos, porque éste es un evento, que a pesar de que se presenta en una época donde los espectáculos no son muy comunes, la gente puede asistir con la seguridad que va a ver algo y sentir algo que no se siente fácilmente.
Claro que ha hecho una tradición porque hay gente que la ha visto 10 ó 20 veces; son al rededor de 60 mil personas que han disfrutado esta obra que se dice fácil, pero que ha costado porque no había una tradición en Veracruz de espectáculos navideños.
Hago una invitación para que la gente vea este espectáculo que se ha hecho con mucho cariño y que no busca lucrar, simplemente lo que se recauda en las entradas es para mantener el espacio y pagarle a los actores, porque esto es un trabajo como cualquier otro.
No busco una ganancia, sino mantener, que el espectáculo siga haciendo, porque hay niños que no lo han visto.
Estoy muy agradecido con el púbico porque año con año al montar el espectáculo vuelve a suceder el fenómeno de amor, de paz, de alegría, de fraternidad y cuando el público sale nos da la mano y nos abraza, y además es algo que no lo puedes evitar; estoy agradecido con ellos y mi remuneración es hacerlo para todos ellos.
– ¿Es como un granito de arena ante esta sociedad que se está quebrando un poco?
– Claro que sí, cuando monté por primera vez El Nacimiento Viviente no pensé hacerlo más de dos veces, no pensé que al público le gustara y de pronto me encontré con que el espacio se llenó, gente regresó a verla y llevó a los amigos y la verdad este es un regalo que le damos a toda la gente y por ello creo que estamos recompensados y por eso lo volvemos a hacer.
Hace unos años el gobernador del estado, Fidel Herrera Beltrán, nos nombró como una tradición del estado porque le parece que espectáculos como este valen la pena que se le den a la comunidad.
– ¿Por qué no es una pastorela?
– La pastorela habla del bien y el mal, y la lucha entre el cielo y el infierno, donde uno y otro se quiere llevar a los seres humanos.
Pero en el caso de El Nacimiento Viviente, es en acto sacro, no porque sea católico sino porque se trata de reunir a la población en un evento donde podemos reconsiderar lo que somos y lo que no somos.