La reforma al Artículo 24 Constitucional

• Irineo Domínguez Méndez


Para entender mejor la reforma al artículo 24 constitucional que se propone, es de gran ayuda conocer la última efectuada el 29 de noviembre de 1990, a propuesta del entonces diputado y hoy senador Pablo Gómez Álvarez, brillante legislador y militante del PRD. Dicha reforma abarcó los artículos con los que está vinculado el que nos ocupa: 27 y 30. Con esta reforma se garantizó la participación –como ciudadanos- en la vida civil y política de los sacerdotes, con las excepciones que conocemos. El artículo 24 constitucional actual dice: “Primer párrafo.- Todo individuo es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Segundo párrafo.- El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohiban religión alguna. Tercer párrafo.- Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria”.


El argumento más fuerte que sirvió de apoyo para aprobar la reforma fue el siguiente: “El objetivo sería crear las condiciones para que las corporaciones eclesiales asumieran un compromiso con la democracia y con la nación. Se requiere el reconocimiento de que las preferencias políticas de los ciudadanos no tienen por qué entrar en contradicción con los mandamientos de la iglesia. Por tanto las corporaciones religiosas no deben ejercer su poder espiritual en la lucha entre partidos por la simple razón de que fieles de las diversas iglesias toman parte en unas y otras formaciones políticas. Dicho en otros términos, la iglesia, que está integrada por todos los creyentes de una misma religión no debe actuar en favor de unos y en contra de otros, lo que puede ocurrir y de hecho ocurre cuando las jerarquías eclesiales asumen institucionalmente posiciones políticas partidistas”.


La reforma del diputado priísta José Ricardo López Pescador propone modificar el primer y tercer párrafo y derogar el segundo, dejándolo como sigue: “Primer párrafo.- Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o adoptar, o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de ritos, las prácticas, la difusión y la enseñanza; siempre que no constituyan un delito o una falta sancionado por la ley. Segundo párrafo.- Sin contravenir lo prescrito en el artículo 3º de esta constitución, el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.


Esta última propuesta de reforma –claramente- muestra el marcado interés de afectar el Estado laico, independientemente de no trastocar directamente el artículo 3º constitucional. Bajo el falaz argumento de actualizar el contenido y redacción del artículo 24 en términos de tratados internacionales, el diputado proponente dice: “Derivado del contenido de los tratados internacionales podría definirse a la libertad religiosa como la libertad de tener, adoptar o cambiar una religión, así como la libertad de manifestar la religión individual o colectivamente, en público o en privado, por medio del culto, los ritos, las prácticas o las enseñanzas”. ¿Podría?, respuesta veloz: ¡Mis tenampas, está insultando nuestra inteligencia! La definición está ya dada por el Diccionario de la Real Academia Española y es la siguiente: “Libertad de cultos.- Derecho de practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa”. Este diputado se comporta como un lactante; es decir, “que no m…”.


Otras observaciones surgidas del análisis a la reforma propuesta son las siguientes. El concepto compuesto que maneja el proponente denominado “Libertad de conciencia” es una tomada de pelo más que pretende ocultar los verdaderos propósitos de su reforma; al respecto, el Diccionario citado la define así: “Libertad de Conciencia.- Especialmente en el servicio militar, negativa a realizar actos o servicios invocando motivos éticos o religiosos”. En la actual redacción no existe objeción de conciencia, el concepto referido es otra actitud lactante; el pontífice y sus subalternos practican su culto hasta en las calles, estadios, etcétera. Recientemente lo vimos otra vez.


Pa’ terminar el análisis va la última observación. ¿Qué propone el diputado al decir: “(…) el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”? Una de dos, que el Estado garantice la educación religiosa y moral o que la respete. La pregunta que surge es: ¿Dónde debe garantizarse o respetarse tal educación religiosa, en las escuelas? ¡Pues, claro! Ahí está el meollo. Cantinfleando diría “ahí está el detalle”. La propuesta encierra iniciar –constitucionalmente- el entierro de las leyes de reforma de 1857 y respetadas en 1917. Primero intentan reformar el artículo 24 aquí citado y después continuarán con el 3º y 130. ¡A que ca….!


Otro si digo: Apoyo la propuesta perredista en el Senado, ¡consulta ciudadana! Opinen.
irineodm@yahoo.com

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  1. Me gustaría saber cuál es el contenido de la reforma al artículo 24, pero no lo encuentro… me pueden ayudar

  2. Libertad de conciencia y libertad de culto creo que van de la mano. Si, se supone que existen en nuestro país, pero a la vez si uno cree diferente o uno de plano no cree el estado se encarga de obligar… por ejemplo, en las escuelas se obliga a todos a participar de las ofrendas del día de muertos, con una idea nacional y cultural, pero que en realidad tiene trasfondo religioso, y no importa si se es ateo o protestante, los niños tienen la obligación de participar bajo pena de baja de calificación… esta Reforma parece que tiende a legalizar las violaciones a la constitución y más que alentar la libertad de religión y de consciencia, solo parece que va a cuidar de que se practique y enseñe la religión de la mayoría, en detrimento de las minorías. Los centros para garantizar la educación religiosa no deben ser las escuelas, donde están representadas las minorías, sino los hogares, las iglesias.

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